Desde pequeña me sentí femenina. Nunca tuve ningún complejo, aún sabiendo que no me gustaban las minifaldas, las camisas de tirantes y los peinados trabajosos, excepto los ‘coquitos’. Ese peinado que consiste en dos moñitos en cada lado de la cabeza, y que todas hemos llevado alguna vez, ¿no?

Además de ese peinado, me gustaba el pelo corto, los petos e ir siempre cómoda.
Aunque, eso sí, tenía un bolsito rojo de ‘101 dálmatas‘ que me acompañaba a todas partes, y muchísimos sombreros con flores; en tejano y de terciopelo.

A día de hoy siguen gustándome los petos. Sin embargo, los he dejado y con los años he entendido que el estilo con el que me identifico es con el masculino.
No he abandonado los bolsos, aun que dejé el de ‘101 dálmatas‘ en Argentina, y lo cambié por uno adaptado a todas mis necesidades, donde cabe el ipad, el iphone y el bolsito de maquillaje.

Neceser en el que nunca falta un pintalabios. Ahí está lo que yo entiendo pormi feminidad.
El saber sacarle partido a aquello que nos gusta de nosotros mismos, o con lo que nos sentimos cómodos, sin caer en lo que la sociedad espera que nos pongamos o seamos.

Mi feminidad también la encontré con los años, cuando conocí a Susana de Susi Sweet Dress, quien a día de hoy se ha convertido en amiga, y nos hemos ido acompañando en proyectos.
Precisamente, desde hace algún tiempo formo del proyecto mas femenino que puede haber: el de los vestidos, que para mi sorpresa, terminó interesándome, formando parte de mi vestidor y gustándome mas de lo que jamás me imaginé.
De vez en cuando me gusta mi otro yo. El ‘yo‘ que disfruta con los vuelos de las faldas, las flores de los vestidos y la estética ‘preppy‘ cuidada al detalle

 

FECHAS PRÓXIMO MERCADO:14 y 15 de marzo
LUGAR: “Casa Capell”, Rambla del Prat 27 – Barcelona